Tal día como hoy, un grupo de heroicos jóvenes preocupados por la limpieza de su entorno más inmediato, decidieron, fregona en mano, constituir El Neutrino Raro y tomar, de una vez por todas, cartas en el asunto.
Como quiera que fuese, su agresiva campaña de concienciación no obtuvo los resultados esperados, así que decidieron emplear sus esfuerzos en otra tarea mucho más noble: la creación de un videojuego. Pero no uno cualquiera. No.
Uno muy limpio y pulcro: Fregocles
A continuación la lista de principales culpables:
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Olmo Ríos (Vil)
Principal instigador y coordinador de la horda y de este proyecto. Es incapaz de salir de casa si no se ha duchado y desinfectado al menos cinco veces. Debido a este problemilla carece de mucha vida social y gracias a eso el nombre de Fregocles es ahora un producto jugable a prueba de manchas. No hay mal que por bien no venga.
Enumerar toda su parte en el videojuego es un absurdo, pero me siento obligado por una afilada katana en mi gaznate. Toda la programación es culpa suya, incluidos los Memory Access Violation que tan bien ha camuflado por doquier. Modeló personajes y escenarios, animó todo lo animable, incluso texturizó en un afán por alcanzar la omnipotencia suprema.
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Victor Espigares (Kr0n)
Preocupado en extremo por la pandemia global y el día del Juicio Final (en ese orden), nunca lo veréis sin su mascarilla y sus guantes de protección. Rehusa cualquier tipo de contacto físico más allá del meramente sexual.
Asistió desde la dura crítica, dicen, a todo el proyecto. Culpa suya es todo el interfaz de control de Fregocles —KR00M™—, la web que estás visitando ahora mismo y en general la parte de diseño gráfico del videojuego.
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Adrián Fernández (Adri)
Jamás conoceréis a alguien tan preocupado por la limpieza doméstica como él. Su cocina alberga kilos y kilos de pulcritud, en forma de limpieza, desinfección y orden escrupuloso. Es famoso en su comunidad por ello.
La idea original, todos los concept arts, el diseño de personajes y escenarios, el comic, y en general cualquiera de las ilustraciones que veáis, brotaron de su magníficamente aseada mano.
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Jose Manuel Enríquez (caracan)
Compositor new-age convulsionado por la suciedad del mundo actual, emigró a tierras holandesas buscando un respiro en forma de oasis de pulcritud, que tristemente no pudo encontrar. Ya se sabe, cuecen habas hasta en Pekín.
Desquiciado, decidió transmitir su desesperación y miedo en forma de canciones para videojuegos. Tras comprobar que los monitos ciegos que usábamos como beta-testers enloquecían al escuchar sus canciones; decidimos que lo mejor era usarlas para Fregocles y después hacerlas desaparecer en un bunker perdido en Arizona.
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Manolo Pérez (Necro)
Becario diplomado. Desde la prensa del corazón, hasta cuestionables momentos de relax en altas crisis de estrés, él siempre estuvo ahí. Originalmente no formaba parte de El Neutrino Raro conocidos sus dudosos hábitos de higiene por muchos cuestionados, pero nosotros supimos ver más allá de estos defectillos y lo hemos querido como otro ser humano más (salvando lo salvable). En el ámbito de lo terrenal, la configuración, la programación de sonidos y alguna musiquilla, corren de su cuenta.
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Juan Maillo (Maillo)
Este se ha colado. Quiso aprovecharse de la fama, la gloria y el dinero que Fregocles nos ha proporcionado, programando un editor de eventos que nunca nadie usó, ni nunca nadie usará. Desesperado por no poder codearse con la crème de la crème como el resto de El Neutrino Raro, emigró a tierras yankis donde se le cree casado y con varios churumbeles. Nunca más volvimos a saber de él.