Guía – Fregocles y la desinfección del Olimpo https://fregocles.victorespigares.com/devlog Sat, 09 Jun 2007 17:23:09 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.9 Guía completa de Fregocles: El amanecer del ñu (IV) https://fregocles.victorespigares.com/devlog/2007/06/06/guia-de-fregocles-iv/ https://fregocles.victorespigares.com/devlog/2007/06/06/guia-de-fregocles-iv/#comments Wed, 06 Jun 2007 11:48:54 +0000 http://www.fregocles.com/2007/06/06/guia-de-fregocles-iv/ Bien. Recapitulemos. La situación era la siguiente: el gallo estaba definitivamente KO y sin posibilidad de reanimación alguna después del terrible gancho de revés de Hércules. Yo estaba sin poder entrar a la casa porque se había cerrado de nuevo la puerta. Y por si fuera poco, aún no había conseguido llevar a cabo mi misión y el amanecer se acercaba inexorable. ¡Maldición! Tendría que agudizar mi ingenio aún más para conseguirlo.

Nota: Si quieres ver el resto de entregas de la guía de «El amanecer del ñu» puedes consultarlas en la Categoría Guía.

Esta es la última entrega de un total de cuatro, haz click para consultar la entrega anterior.

La pértiga, la conversación con el semidios y la cortina improvisada

Ensimismado en mis opciones actuales estaba cuando me di cuenta de un tonto detalle: ¡Hércules se había dejado la puerta del gallinero abierta! Mientras me acercaba rápidamente, mi primer pensamiento fue: «¡rápido! ¡salva al gallo!». Mi segundo pensamiento fue: «¿qué tengo mañana para desayunar?». Y mi tercer pensamiento fue: «…» No lo recuerdo, porque ya había llegado a la caseta y me quedé asombrado por lo chica que parecía por fuera y lo grande que era por dentro. ¡La casa de Hércules estaba llena de efectos ópticos!

Me quedé petrificado a la entrada del gallinero. ¡Por el Oráculo bendito! ¡Menuda pestilencia! Tendríais que haber olido aquello. Imaginad miles de excrementos de plumífero en estado de descomposición y aún peor ¡frescos!, creando un hedor reconcentrado a granja que no le deseo ni a mi peor enemigo. Bueno a Hércules sí, pero al fin y al cabo, aquel era su gallinero. ¡Aquello hacía que no se limpiaba desde que Zeus se había sacado la plaza en el Olimpo! Arf arf, me dan arcadas sólo de recordarlo.

Como es obvio no pensaba estarme dentro de aquel pozo de infecciones mucho rato. Así que fue una intervención rápida, entrar y salir. No sabía bien que podría encontrar dentro de aquella caseta que me sirviese para entrar en la casa. ¿Quizás una copia de llaves de la puerta? Desde luego si había una copia de llaves por alguna parte en esa caseta sólo se me ocurría un sitio. ¡Y por supuesto que no pensaba investigar en las entrañas del gallo para averiguarlo! Justo en ese momento fue cuando vi el palo largo de madera en el que no me había fijado antes y que el cursor me iluminaba como «pértiga». ¿Una pértiga eh? Interesante… Primero me dio un poco de miedo, pero decidido como estaba y ya que parecía higiénicamente aceptable no me costó mucho guardarme la pértiga en «un lugar seguro«. Dejémoslo ahí…

El caso es que tenía una pértiga y tenía una ventana elevada que suponía mi única forma de acceso a ese cuarto al que extrañamente quería volver. Así que atando cabos algo habría que hacer. Sin perder ni un instante, comencé a calcular mentalmente complicadas funciones parabólicas basadas en mi velocidad inicial, el parámetro de flexión hipotético de la madera de la pértiga y la posible resistencia del viento veraniego. El resultado de todo aquel galimatías mental fue claro: ¡iba a morir! Posiblemente me estamparía contra la pared de la casa, sino se rompía la pértiga y caía desde una altura mortal o quizás simplemente la pértiga no se doblaría y dada mi velocidad inicial acabaría traspasándome el corazón y muriendo en el instante. Daba igual ¡moriría igualmente!

¡No quiero morir! ¡Aún soy joven y apuesto! ¡¡Amo la vida, amo al amor!! Estoo… espera un segundo… esto es una aventura gráfica… en las aventuras gráficas nunca muere nadie ¡y mucho menos el protagonista! Por Afrodita y sus maravillosos pechos turgentes ¿¡qué hago entonces perdiendo el tiempo?!

Dicho y hecho, busqué un huequecito en el suelo en el que poder encajar la pértiga y me dispuse a realizar la tarea física más complicada y precisa de toda mi corta existencia. Y aquí sí que crucé dedos de pies y manos, me encomendé a todo la plana del Olimpo y no me lo pensé más de un milisegundo. ¡Adelante!

¡Y alehop! ¡Maniobra perfecta, grácil y digna de un entrenado atleta! He de reconocer que a veces me sorprendo a mí mismo. Ya estaba de nuevo en el cuarto de Hércules, ¿y qué fue lo primero que hice? Jiji, no lo puedo negar, la sensación de escucharme como un Dios sobrehormonado me excitaba. Así que hablé con la vasija de nuevo, pero esta vez Hércules reaccionó a mis palabras de un modo extraño. Quizás porque no tenía el brazo encima de la cara, parecía que mi voz a través de la vasija hablaba directamente con su subconsciente aún a pesar de estar dormido. ¡Qué graciosa la situación! Sabía que estaba perdiendo el tiempo tonteando y que debería de estar centrado en mi misión, pero aquello era tan inusual que no podía dejar pasar la oportunidad. ¡Y la de cosas que me enteré! El subconsciente de un semidios da para mucho. ¿Vosotros sabíais que Hércules y Dionisio…? Muy fuerte, resulta que…

Nota de El Neutrino Raro:
La incontenible verborrea de Fregocles nos obliga a censurar esta parte de la narración. Del inconexo relato de Fregocles hemos deducido la combinación de frases por orden que hay que decirle a Hércules y que es la siguiente: 1, 2, 4, 1, 4, 1, 3, 2

Rogamos disculpéis las molestias causadas por este pequeño griego, pesado y adorable a partes iguales.

… sí sí, y entonces fue cuando yo le dije aquello de «La limpieza sin control no sirve de nada» ¡Menudas risas que me eché! Y cada vez que yo le contestaba algo relacionado con su última frase, me enteraba de más. Ains, se me saltan las lágrimas sólo de recordarlo. En fin, ya estaba bien de tontear con Hércules, tocaba centrarse en la misión de nuevo.

Una cosa que había notado es que durante la conversación Hércules había ido progresivamente bajando uno de los brazos. Mmm, quizás si conseguía que moviera el otro podría, sin mirar mucho claro, quitarle la sábana de esparto y usarla, qué se yo, para tapar la ventana. Era lo único que se me ocurría en aquellos momentos. ¿Pero cómo mover el otro brazo de Hércules? ¡Si sólo el tamaño de su brazo era más grande que mi cabeza! Y tocarle quizás supondría que se despertase hecho una furia, cosa que no me apetecía. Recordaba muy bien lo susceptible que era Hércules a los sonidos de bichos como el gallo o como el… ¡como el grillo! ¡bingo!

Lo que más cerca tenía del brazo en cuestión era la mesita de noche, así que desaté al pobre grillo y sin despedirme siquiera lo metí dentro del cajón de la mesita. Al final le había cogido cariño y todo, me miraba con esos enormes ojitos asustados el pobre… Pero no me dio tiempo ni a arrepentirme y despedirme de él cuando un puño volador de Hércules cayó sobre la mesa al primer *cri cri* que sonó. ¡Por los Dioses! ¡¿lo habría matado?! desde luego no se escuchaba nada. El miedo a la cruda realidad me impidió averiguar si el grillo simplemente tenía un ataque de stress y pánico que le impedía cantar o si había pasado a mejor vida… nunca lo sabremos.

Lo único bueno de aquello es que mi plan había funcionado a la perfección ¡ya era hora! Y ahora tenía a mi disposición la sábana de esparto de Hércules con la que pude tapar la ventana, usándola a modo de cortina. La verdad es que la sábana tampoco taparía toda la luz que entrara, pero bueno, algo haría. Tendría que confiar una vez más en el Destino para que Hércules se quedase dormido y poder suplantarlo en las Olimpiadas.

Y bueno, ¡eso es todo! Después ya sólo tuve que volver al callejón y salir por donde había entrado, siempre con un único pensamiento en mente: ¿que narices iba a desayunar mañana por la mañana? Y ahora por favor ¡soltad a mi Fred! ¡¡ya os he contado todo lo que queríais saber!!

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Guía completa de Fregocles: El amanecer del ñu (III) https://fregocles.victorespigares.com/devlog/2007/06/06/guia-de-fregocles-iii/ https://fregocles.victorespigares.com/devlog/2007/06/06/guia-de-fregocles-iii/#comments Wed, 06 Jun 2007 11:48:21 +0000 http://www.fregocles.com/2007/06/06/guia-de-fregocles-iii/ Por fin había llegado al dormitorio de Hércules, donde por cierto, aún a pesar de tener la ventana abierta de par en par, olía a cuco que era una alegría. Si es que estos semidioses se creen por encima de la higiene personal. Bueno, tenía que actuar con celeridad, Hércules estaba profundamente dormido pero no sabía si se podía despertar en cualquier momento.

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El semidios dormido, el gallo y el somnífero

Así que tras dar una buena visual al cuarto (que no a Hércules, cuya escasez de ropa era alarmante) tropecé con una lanza que tomé prestada para futuras ocasiones. También había por allí una vasija muy grande con un tapón de corcho. Era curioso la cantidad de eco que tenía aquella vasija, mi propia voz retumbaba como si fuera la voz de un Dios sobrehormonado. Me llevé el tapón de la vasija, uno nunca sabe cuando puede necesitar un buen tapón de corcho robusto y resistente.

Mirando por la mesita de noche de Hércules vi un vaso de agua medio lleno y haciendo gala de mi extraordinaria inteligencia y mi intuición innata deduje que el sonido de alguien tragando que había escuchado antes guardaba alguna relación, desconocida para mí, con este vaso. Pero no podía distraerme en ese momento con minucias que nada o poco tenían que ver con mi misión, tenía que pensar. Tenía que encontrar un sitio donde poder echar el somnífero para Hércules. Pero ¿dónde? ¿¿dónde maldita sea?? No dejaba de mirar alrededor intentando encontrar un sitio apropiado, pero no había forma. ¡Dadme una pista malditos dioses! Una pista, una señal, ¡¡algo!! …estoo… ¿ese vaso ya estaba ahí antes? *suspiro* Le faltaba un cartelito luminiscente que pusiera «somníferos por aquí» en rosa chillón…

Bueno, como fuere, el somnífero se quedó en aquel vaso. Ahora sólo me faltaba conseguir que Hércules se lo bebiese. Así que haciendo caso a los gritos de mi intuición, bajé al patio para intentar despertar al gallo y aunque como ya dije antes no soy nada partidario de la violencia (¿Fred? ¿sigues ahí compañero? ¡tranquilo, te salvaré!) en aquel momento era todo o nada. Así que haciendo de tripas corazón, aticé al gallo con la lanza esperando secretamente que aquello fuera suficiente para que cantara al nuevo amanecer. Pero, maldita mi suerte no divina, el muy… tan sólo se despertó atontolinado y tal cual se comenzó a quedar dormido de nuevo. Maldito gallo, no me lo estaba poniendo fácil.

En aquel momento recordé el cartel del amanecer que había cogido en la calle, «Viejos Peus» o algo así. Quizás si lograba engañar al gallo para que pensara que estaba amaneciendo, enseñándole el cartel… Ya ya, más cogido de los pelos imposible, ¿pero quién sabe? Los diseñadores de aventuras gráficas son muy retorcidos, ya lo sabemos (y que quede entre nosotros, los de El Neutrino Raro son especialmente retorcidos)

*Ejem*, como decía… Dicho y hecho, desperté de nuevo al gallo atizándole con la lanza, y a continuación sin perder mucho tiempo, le enseñé por la ventana el póster del amanecer. El efecto fue inmediato, el gallo tarado se puso a cacarear como loco y fue cuestión de segundos escuchar el vozarrón enfadado de Hércules gritándole y un vaso de agua volar por el aire. El vaso estuvo a punto de herir de muerte al gallo, pero en vez de tan trágico accidente, simplemente se limitó a caer en el bebedero. Uhhm… ¿he dicho un vaso de agua? espera un segundo, ¿no será el mismo que…? *suspiro* Qué mala suerte la mía. Y ahora encima el gallo curioseando se había bebido una buena dosis de somnífero así que estaba en el séptimo sueño. Genial, estaba saliendo todo a pedir de boca, sí señor.

Como pude y superando mis más profundos ascos, recogí el vaso con un poco de agua diluída y crucé los dedos para que aún quedara suficiente somnífero en esa mescolanza repulsiva. Menos mal que había sido inteligente y había dejado la puerta de la casa abierta. Pude volver a subir y dejar el vaso otra vez en la mesita de noche.

Sólo se me ocurría volver a repetir la jugada de despertar al gallo, y cruzar todos los dedos de manos y pies para que surtiera más efecto. Pero ahora tenía el agravante de que el gallo estaba plácidamente drogado con mi maravilloso somnífero y despertarlo me iba a costar más de un quebradero de cabeza. Miles de ideas para tal fin pasaban por mi mente a velocidad ultrasónica: prenderle fuego, arrancarle las plumas una a una, un sutil desmembramiento, retorcidas técnicas de tortura espartana… (estoo… no me tengáis esto en cuenta, por el bien de Fred…) En fin, que tenía muchas ideas, pero todas ellas acababan con la muerte o, en el mejor de los casos, infernal sufrimiento del bicho plumífero felizmente dormido. Todas menos una: ¡asfixia!

Comparando el tamaño relativo de la abertura del gaznate del plumífero con los objetos en mi haber, descarté rápidamente el grillo maniatado y el bonito surtido de piedras de diversos tamaños. Pero el tapón… ¡oh! ¡ya sabía yo que quedarme con aquel tapón iba a ser una feliz idea! Lo complicado sería conseguir encestar el tapón en su pico. Mmm, no, estaba demasiado lejos. Tenía que encontrar otra forma de… ¡oh! ¡la lanza! ¡ya sabía yo que quedarme con aquella lanza iba a ser una feliz idea! Mmm, ¿estoy teniendo un déjà-vu? Da igual, como os digo usé la combinación del tapón con la punta de la lanza para bloquear a distancia las vías respiratorias del gallo. ¡No me digáis que no soy inteligente eh!

Y funcionó. ¡Vaya que si funcionó! Al faltarle el aire al gallo no explotó ni tuvo lugar una combustión instantánea como muchos imagináis, sino que se despertó súbitamente, ahogándose, expulsando el tapón y cantando todo a la vez. Bueno, seamos sinceros, más que cantar aquello fue un alarido agonizante en toda regla. Pero no tuve tiempo para comparecerme de los experimentos a los que estaba sometiendo al pobre animalico, porque escuché a Hércules muy enfadado bajar por las escaleras y me apresuré a esconderme donde pude. ¡Sólo me faltaba que Hércules me pillara dando por culo a su gallo! Estoo… ya me entendéis…

No había visto a Hércules así de enfadado nunca. De hecho, en ese mismo instante decidí que por mi integridad física futura lo mejor sería no tropezarme nunca con ese manojo de puños andante. Sin embargo el gallo no supo tener la misma celeridad mental que yo y recibió un puño como una hogaza de pan que lo dejó más grogui que el somnífero. Que lástima de gallo. Hércules después de noquear a su adversario cantarín volvió a entrar a la casa, cerrando de un portazo la puerta y rompiendo de paso su vaso preferido en el camino, por lo que pude escuchar.

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Guía completa de Fregocles: El amanecer del ñu (II) https://fregocles.victorespigares.com/devlog/2007/06/06/guia-de-fregocles-ii/ https://fregocles.victorespigares.com/devlog/2007/06/06/guia-de-fregocles-ii/#comments Wed, 06 Jun 2007 11:47:53 +0000 http://www.fregocles.com/2007/06/06/guia-de-fregocles-ii/ Por fin había conseguido entrar en el patio de Hércules. Curioso, el perro a este lado del muro no parecía ni tan feroz ni tan enormemente asesino como al otro lado. Sin duda, se trataba de un muro con efecto óptico agranda-perros. Pobrecito, ¡si parecía tan inocente! Ahí durmiendo encima del trozo de muro, me daban ganas de cogerlo y acunarlo en mis brazos. ¡Pero no! Tenía una misión y no había hecho más que empezar… estoo… o eso creo…

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El árbol, el peso y la elasticidad

¿Por qué? ¿¿Por qué?? ¿Por qué Hércules tiene que dormir con la puerta de su casa cerrada con doble llave? ¡Si es un semidios! ¡Casi inmortal! ¡¡No tiene a quien temerle!! *Suspiro*, desde luego nadie había dicho que esto iba a ser fácil, ¡pero es que tampoco lo estaba siendo! Pobre de mí, no sabéis lo mal que lo pasé aquella noche. Y todo para ahora verme envuelto en este follón del que yo no quería saber nada, y encima Euclínea… Euclínea…… uhmm… los de El Neutrino Raro me están haciendo gestos raros. ¿Cómo? ¿que me calle? ¿que vaya al grano? ¡Pero si no he dicho nada! Sólo comentaba que al final Euclínea me ha… garfbanfpdonbadoff coff coff coff… ¡ay! ¡vale vale!

Abusones… ¡eso ha dolido! Está visto que me tengo que ceñir a contar lo que pasó aquella noche o me arriesgo a que me metan otro asqueroso y no desinfectado codo en la boca… malditos… Bueno, como decía, la puerta estaba cerrada así que en un momento de claridad se me ocurrió que quizás podría aprovechar el árbol del patio de Hércules para trepar hasta su ventana. Nunca he sido muy atlético, y mucho menos después de esa maniobra grácil y perfecta que habia realizado para saltar el muro, pero en aquellos momentos poco importaba. Sorprendentemente trepé al árbol sin mucho problema, pero resultó que mis cálculos visuales fallaron ligeramente y el árbol me dejaba lo suficientemente lejos de la ventana como para no alcanzar. Quizás con algo de peso consiguiera que se doblara un poco.

Mmm, peso peso… ¡Ya lo tengo! ¡El perro! Cogería el perro y doblaría lo justo el árbol. Pero… coger a aquel chucho sarnoso (dormido inocentemente sí, pero sarnoso al fin y al cabo) me revolvía el estómago. Vale que había tocado aquel infecto muro lleno de musgo, gusanos y los Dioses sabrán que más; pero tocar y tener ese perro en contacto con mi toga y mi limpia piel ¡era demasiado! No no, por ahí no pasaría, tenía que existir otra opción.

Y justo la cómoda almohada que tenia el perrito en sus dulces sueños vino a darme la pista que necesitaba. Apartando al perro con mucho asco, cogí el trozo de muro, que pesaba lo suyo la verdad. Pero tras probar el árbol y ver que no se doblaba lo suficiente me dí cuenta de que necesitaría más peso. Así que dicho y hecho, me puse a revolver el patio de Hércules en busca de más piedras o cosas pesadas que coger. Y las encontré, así resumiendo para no ser muy pesado y porque se me está secando la boca, si mal no recuerdo cogí una loseta rota que había cerca de la entrada de la casa, una piedra pequeñita por detrás del gallinero y otra piedra que había debajo de la caseta del perro, que previamente tuve que apartar. Curiosamente al mover la caseta del perro, el gallo comenzó a cacarear, menudo gallo loco, cacareando en plena noche. Y si os digo la verdad, en aquel momento me pareció escuchar una voz en el cuarto de Hércules y a alguien tragando. Pero tampoco le di mucha más importancia.

Nota: Si quieres seguir leyendo, pasa a la tercera entrega de la guía.
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Guía completa de Fregocles: El amanecer del ñu (I) https://fregocles.victorespigares.com/devlog/2007/06/06/guia-de-fregocles-i/ https://fregocles.victorespigares.com/devlog/2007/06/06/guia-de-fregocles-i/#comments Wed, 06 Jun 2007 11:47:19 +0000 http://www.fregocles.com/2007/06/06/guia-de-fregocles-i/ Bueno, pues lo prometido es deuda. Tenía que pasar. Después de multitud de mails con dudas de lo más diversas que han sido contestadas personalmente por nuestro maravilloso monito manco entrenado para ello; la turba finalmente ha enloquecido y ha secuestrado a Fred (nuestro monito), demandándonos la definitiva y verdadera guía completa del juego (en este caso, la demo) a cambio de su vida.

Por lo general no negociamos con terroristas de ninguna clase, y mucho menos fans de aventuras gráficas atrancados (son los más peligrosos). Pero el propio Fregocles tiene una relación muy estrecha con Fred, y ha intercedido en este caso concreto. Así que mejor que sea él mismo el que os cuente como consiguió superar el amanecer del ñu.

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Esta es la primera entrega de un total de cuatro.

Estoo… ¿ya? ¿esto es en directo? ¿sí? ehh…probando probando… ¡Hola! Al habla Fregocles, ¿se me escucha? ¡por favor no le hagáis daño a Fred! ¿Fred? Tranquilo, ¡todo va a salir bien! ¡pronto volveremos a correr juntos por los prados!

Bueno, hagamos esto bien, nadie quiere que haya heridos ¿verdad? Es muy fácil, os voy a contar lo que hice esa fatídica noche en que todo comenzó, paso por paso. Y digo fatídica, porque si yo os contara… ¡en el follón en el que me he metido! Ains…¡todo sea por mi amada Euclínea! ¿Cómo? Sí sí, al grano, sí… perdonadme, es que ando muy nervioso últimamente con todo el follón que hay en el Olimpo y encima ahora esto de Fred *suspiro*.

Bueno, pues yo llegué aquella calurosa noche de verano a la calle de Hércules, y no creo que haga falta que os explique cuales eran mis intenciones ¿verdad? El caso es que había elaborado un plan maestro que tenía anotado en algún sitio, pero debí de dejármelo en la otra toga porque allí sólo tenía la lista de la compra y un botecito de somnífero que complementaba mi olvidado plan inicial. Así que tuve que improvisar, maldita la gracia.

El muro, el perro y el grillo

Evidentemente la puerta del patio de Hércules estaba cerrada a cal y canto, así que mi opción A fue rápidamente descartada. Mi opción B era saltar ese sucio muro de alguna forma posible, y dado que no soy característicamente alto también estaba complicado. Mirando el muro vi dos carteles, uno de Salchichas Zeus y otro de Viajes Olimpo. El de Viajes Olimpo no se por qué me lo guardé la verdad, era una foto fea y típica de un amanecer. Pero el de Salchichas Zeus es que tenía el tamaño justo para mi diana de dardos, así que me venía ni que pintado para ensayar con el careto de Hércules motivándome jiji.

En fin, cuando estaba cogiendo los carteles empezó a molestarme el típico «cri cri» de un grillo. Sin saber muy bien de donde venía, si de este lado del muro o del otro, decidí seguir mi intuición auditiva y buscarlo por entre las plantitas del suelo. Allí estaba el muy… en pleno ritual de apareamiento, con razón hacía tanto ruido. Como no estoy a favor de la violencia (por favor, ¡no hagáis daño a Fred!) pensé que lo mejor para mis pobres canales auditivos era coger el grillo, maniatarlo y guardarlo en un rincón profundo de mi toga (mmmm, profundo…). Y allí se quedó. Aunque no os creáis, maniatar un grillo tiene su dificultad.

Pero la verdad es que estaba igual que antes: ¡sin mucho más que hacer! Decidí superar mi repulsión inicial y empecé a palpar en ese asqueroso muro, buscando que sé yo qué… ¡y lo encontré! Un poco a la izquierda de la puerta, había un bloque de piedra suelto que quizás podría conseguir sacar. O mejor dicho, empujar, porque hacia fuera no había cuernos a sacarlo. ¡Perfecto! ¡Un hueco perfecto en el que apoyarme para saltar por encima del muro! Estoo… si no fuera por el amable perrito de grandes fauces que pretendía dejarme sin pie a la más mínima oportunidad. ¡Y encima meneaba el rabo para hacerme creer que quería jugar conmigo! ¡Sí hombre, conmigo y con mi pie!

¡Hora de usar el somnífero! No todo, claro, no podía olvidarme de mi recién adquirido archienemigo Hércules. He de reconocer que estuvo un poco complicado, el muy sarnoso del perro no paró de moverse todo el rato. Tuve que esperar a que metiera las fauces en el hueco para echarle un chorreón de somnífero en el hocico, y mano de santo. Cayó redondo en las garras de Morfeo. Acto seguido sólo me quedo trepar el muro usando el hueco para colarme en la casa de Hércules. Me dio un poco de asco tocar el muro de tan cerca, todo sea dicho, ¡pero no podía olvidar mi misión en aquel momento!

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